ALIANZA NETZARITA HADEREJ (EL CAMINO)
CONGREGACION MESIANICA MAHANAIM
(REUNION DE DOS CAMPAMENTOS)

 

CONOCIENDO AL MESÍAS POR LAS RAÍCES HEBREAS
(MI PUEBLO NO AVANZA POR FALTA DE CONOCIMIENTO… OSEAS 4:6)

 

 

PRUEBAS QUE DEMUESTRAN QUE CRISTÓBAL COLÓN ERA JUDÍO

 

Todos aprendimos en nuestros primeros años escolares la historia del famoso descubridor de América: Cristóbal Colón; aprendimos que fue un genovez, nacido en Italia, que descubrió América financiado por los Reyes de España, y que a su salida le fueron dados los presos que estaban en la cárcel para que los llevara de tripulación en los barcos. Ahora veremos que hay mucho más detrás de la historia de este intrépido Almirante, ya que su vida tenía un trasfondo muy especial que nos fue ocultado siempre.

 

No es nueva la idea de que Cristóbal Colón era judío, ya que el estudio que dedicaron algunos escritores a aclarar el misterio de su nacimiento, de su religión y su personalidad, resultaron que están en completo acuerdo sobre su origen hebreo.

 

¿Por qué ocultar su origen israelita?

Cristóbal Colón no era genovez, sino que pertenecía a una familia judía conversa (conversos se les llamaba a los judíos que eran obligados a aceptar la religión católica romana, amenazados que de no hacerlo, los matarían por la Santa Inquisición). Su nombre judío era Moisés Jona, de descendencia levita. El apellido Jona en hebreo significa “paloma” y está relacionado con la figura de la Ruaj o Espíritu de Santidad (Espíritu Santo), y estas fueron sus variantes: en Judea: Jona; en Cataluña, Castilla y Portugal: Colom; en Griego: Peristeras, Angelos, Pneumaticos; en Turco: Jamán; todos estos significan lo mismo: “paloma”.  Vemos pues la razón por la cual Cristóbal Colón cubrió su verdadero origen; a nadie le hubiera gustado caer en garras de ese terrible tribunal y menos a él, que tenía la esperanza de encontrar un nuevo mundo. ¿Qué diría la feudal y católica España si un judío converso como Cristóbal Colón se presentase al Consejo Supremo a solicitar que se le sufragaran los gastos para la empresa que quería llevar a cabo? Su origen judío era un estorbo por el antisemitismo ya esparcido en España; en lugar de ayudarlo y cubrirlo de gloria, España lo mandaría a galeras o peor aún lo quemaría vivo, ─estas eran las órdenes que daba la “Santa Inquisición Católica”─ por esto encubrió su origen, pero lo que tanto quiso guardar fue descubierto por él mismo, por su fraseología puramente bíblica que no podía ocultar, brotando así el Colón judío que tenía dentro.

 

El Tribunal de La Santa Inquisición católica, sentenció a numerosísimas familias a la hoguera, en su mayoría de apellido Colóm o Colón, que aparentemente eran conversos pero practicaban sus costumbres judías en secreto; numerosos judíos catalanes fueron quemados vivos o encarcelados con cadena perpetua, torturados y sus bienes confiscados por el Tribunal de Zaragoza y otros de la Santa Inquisición. En Zaragoza vivió la familia de Aarón Colón, judío catalán, y allí mismo fueron condenados por el Tribunal por observar ritos judíos.  Cristóbal Colón fue siempre un “Colón” de origen judío, que sus antepasados habían llegado a la península en los tiempos de Roma y posiblemente después de la caída de Jerusalem. Los judíos se vieron obligados a cambiar frecuentemente las condiciones de su vida por emigraciones, persecuciones y otras causas por salvar sus vidas de los tormentos o de las cárceles, tuvieron que transformar su apellido y hasta su nombre, pero conservando siempre el significado del mismo.

 

¿Qué sucedería si el genial israelita firmaba con el nombre que realmente le correspondía, es decir en vez de Cristóbal el de Moisés y en vez de Colón poner el de Joná?  Hubiese venido a su vida persecución y muerte; por estas razones el descubridor de Las Américas, el Almirante de Castilla, el hombre que dio a España un mundo más grande que todo el Continente Europeo, el israelita de la tribu de Leví, cubrió su origen. A la verdad, Cristóbal Colón jamás habría olvidado ni su origen ni su lengua, mucho menos la Torá.

 

Cuando Cristóbal Colón escribía a su hijo, hermano o alguna persona muy querida o allegada a él, como sus hermanos judíos conversos, encabezaba siempre la carta con este signo: 

 

 

 

 

 


Este signo que aparentemente tiene forma de una cruz, no es más que dos letras unidas del alefato hebreo: la Bet  בּy la Jei ה  composición que equivale a las palabras hebreas Baruj y HaShem que significa “con la bendición de Dios”; estos signos fueron empleados desde tiempos antiguos por los rabinos y por la tribu de Leví.

 

Existen testimonios de que Cristóbal Colón hablaba y escribía muy bien el idioma griego y que conocía el árabe; sin embargo aunque conocía el idioma italiano cometía muchos errores al hablarlo, e ignoraba el dialecto genovez, dialecto que era hablado por la gente de Génova y por los marinos del Mediterráneo.

Cristóbal Colón siempre tuvo una ayuda eficaz de judíos conversos que desempeñaban altos puestos en la Corte de los Reyes de Castilla y Aragón. Al partir para la Corte de los Reyes, dejo a su hijo a los cuidados de don Juan Rodríguez Cabezudo y don Martín Sánchez, clérigos ambos de Puerto de Palos; estos señores tuvieron a su cargo al niño hasta después de su primer viaje.

Cristóbal Colón siguió su camino a Córdoba para persuadir a los reyes sobre su descubrimiento, ya que él estaba seguro de que la tierra era redonda y que por lo tanto, del otro lado del mar había tierra desconocida aún; es de sobrentender que él sabía esto, ya que como judío, Cristóbal Colón conocía Torá y en Isaías 40:22 dice: “Él es el que está sentado sobre la redondez de la tierra, cuyos habitantes son como langostas; Él es el que extiende los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar”.

 

Al llegar a la Corte el mejor recibimiento se lo hizo un caballero aragonés llamado Luis de Santangel, tesorero de la Corona y de descendencia judía. Era escribano de la Casa Real y hombre de mucha autoridad y prudencia (Al leer esto nos damos cuenta que los reyes de España estaban rodeados de judíos y eran sus hombres de confianza ya que ocupaban puestos muy importantes); dos años fue Cristóbal Colón huésped del Duque de Medina Sidonia, señor del Puerto de Santa Maria esperando la respuesta de los Reyes Católicos. En ese tiempo conoció a Beatriz Henríquez, hija de don Pedro de Torquemada y de doña Ana Núñez de Arana de descendencia judía, y con la cual tuvo un hijo. Así pasaba el tiempo en pláticas, resolviendo Cristóbal Colón dejar la Corte y dirigirse a Francia disgustando a muchos con su partida y especialmente a Luis Santangel, quien sin pérdida de tiempo se presento a la Reina Isabel hablándole detenidamente; la Reina respondió: “Que con las joyas de su cámara buscase algún empréstito, por una cantidad de dinero para hacer tal armada…” Santangel le respondió: “que no era menester empeñar sus joyas porque el haría un pequeño servicio a su Alteza prestando ese dinero”. Con tal resolución la Reina mando un Capitán a caballo a que alcanzase a Cristóbal Colón que en ese momento cruzaba el puente de Pinos, cuando el Capitán le dio alcance rogándole que regresase. Cristóbal Colón volvió pero a la gloria y a la inmortalidad.

 

El Dr. Levy y Luis de Santangel, ambos de origen judío, conversos, amigos y protectores de Cristóbal Colón, patrocinaron en lugar de los Reyes Católicos los gastos para la empresa del descubrimiento (1er. Viaje), abonando los primeros gastos de 3,500 Ducados, salvando de ese modo que las joyas de la Reina fueran empeñadas.  De este dinero Luis de Santangel había adelantado la mayor parte… (1, 000,000 de maravedíes); se dice que Cristóbal Colón y lo confirman muchos escritores y su hijo, que en Puerto de Palos recibió una fuerte suma de dinero de su suegro y que se creía que ese dinero era enviado por el Rey de Portugal.

En una carta a los Reyes con que encabezaba el diario de su primer viaje, Cristóbal Colón escribe las primeras palabras de mucha revelación, ya que por lo menos ninguna persona se atrevería a mencionar en aquel tiempo a los Reyes Católicos sobre las medidas adoptadas contra los judíos, y dice: “Así es que después de echados fuera todos los judíos de todos vuestros reinos y señoríos en el mismo mes de enero, mandaron vuestras Altezas a mí, que con armada suficiente me fuese a las fechas partidas de Indias y para ello me hicieron grandes mercedes y me ennoblecieron, que de ese momento en adelante yo me llamo don, y fuese Almirante Mayor de la mar océano o gobernador perpetuo de todas las islas de tierra firme”.

 

No hay palabras mas reveladoras del origen judío de Cristóbal Colón; examinemos el contenido de su carta a los reyes y meditemos lo que dejó entrever, su propio origen y la expulsión de los judíos: Después que vuestras Altezas echaron fuera a todos los judíos, mis hermanos, después que han humillado mi raza, me elegís a mí, a un hebreo converso para tal empresa, descendiente de una raza pisoteada, maltratada, perseguida por ustedes. Cristóbal Colón quiso dar a entender a los reyes su disgusto; si alguien escribiese sobre el particular a los Reyes Católicos comentaría las medidas tomadas por sus majestades como excelentes y necesarias. Cristóbal Colón no comenta nada a favor de lo que hicieron, sino guarda silencio y esto equivale a una confesión, es decir, yo también soy hijo de Raquel.

 

Cristóbal Colón, soñador de visiones proféticas, unido con su raza por cadenas inquebrantables de religión, sangre y tradiciones, no le fue posible permanecer indiferente o extraño, frente al inmenso dolor y sufrimiento de sus hermanos, abandonados a las playas de Castilla bajo la única protección del Dios de Israel; ese  sentimiento amargo llenó hasta el borde su corazón y marcó tanto su vida hasta el punto de olvidar el respeto que se le debe a los Monarcas, ya que sus actos no podían ser juzgados, nadie ni siquiera Cristóbal Colón podía discutirlos o desaprobarlos; sin embargo, les escribe recalcando la fecha: “el 2 de enero han echado Vuestras Majestades a los judíos de vuestros reinos y señoríos, acontecimiento que obscurece la historia de España”.

 

¿Por qué este reproche a los Reyes, y este anacronismo? (Anacronismo: error que consiste en suponer acaecido un hecho antes o después del tiempo en que sucedió. Incongruencia que resulta de presentar algo como propio de una época a la que no corresponde). La fecha de la expulsión de los israelitas del suelo de España fue el 2 de agosto y no el 2 de enero. ¿Qué quiere decir el genial navegante con este anacronismo? Quiere decir que también el Año Nuevo de los cristianos o de la historia de un pueblo principió el 2 de agosto, el día del Éxodo, como un año de dolor y desventura para los hijos de Raquel ya que todos sabemos que en septiembre principia el Año Nuevo hebreo: el Rosh Hashaná; mas quizás el hombre audaz de un pueblo perseguido como Cristóbal Colón lo afirma que dio a España un mundo nuevo, muriendo él, pobre, ciego, encadenado y  olvidado, quería convertir el 2 de agosto, (fecha en que sucedió este triste acontecimiento que manchó la alba túnica de la noble España en un Año Nuevo de desventura para un pueblo perseguido, martirizado, pero jamás vencido, y un Año Nuevo para el mundo cristiano y especialmente para la historia de España.

 

Cristóbal Colón tenía razón, el 2 de agosto principia una nueva era de dolor, una época de sufrimiento, un nuevo año en los anales históricos del sufrido pueblo de Israel, que en tiempos pasados guiado por el Rabí Moisés, el primer escritor y legislador del mundo, los hebreos cruzaron el Mar Rojo sin mojar sus pies  (Éxodo 14:21-22); hoy la historia se repite (el 2 de agosto el mismo pueblo elegido por Dios, cruzó las inestables y peligrosas aguas del Mediterráneo en débiles embarcaciones, guiados una vez más por la poderosa mano de Dios hasta las costas de otras tierras más hospitalarias que España, que por espacio de 1,500 años fue una madre para estas personas que fueron despreciadas por la realeza católica), todavía no había aclarado el alba y las playas castellanas están  cubiertas por mas de medio millón de hebreos, hombres, mujeres, niños, ancianos, con los ojos enrojecidos por el llanto, contemplando la inmensidad del mar. Como un solo ser las 500,000 almas elevan una oración con fe y esperanza al Dios de Israel, Padre de Avraham, Isaac y Jacob, que los saco de Egipto y los libro del Rey Faraón:

 

Shema Israel, Adonai Elojeinu, Adonai Ejad

Escucha oh  Israel, YHVH nuestro Dios, YHVH Uno es. Deuteronomio 6:4, se oye como suave murmullo y se eleva a El, perfumado de dolor y angustia de su pueblo.

 

No pueden permanecer mas en España, tierra de sus abuelos y padres que consideraban suya por el derecho de los 1,500 años que habían vivido en ella, tierra que dio asilo a los hebreos jerosolimitanos (naturales de Jerusalem) llevados por los romanos; descendientes de judíos españoles, hebreos de religión y tradiciones pero muy españoles por derecho y ley. Las embarcaciones están cargadas de niños, ancianos y mujeres de borde a borde.  Una candela, una Torah y un Talmud les son entregados por los frailes de la Santa Inquisición y los lanzan a la aventura, mas nadie reniega de su Dios, valientes y fieles a sus sagradas tradiciones se lanzan a la muerte antes de traicionar al Dios de Israel. La inmensa fila de las pequeñas embarcaciones se pierde de vista quedando sobre la arena de las playas de Castilla bañadas por la sangre y el llanto, los cadáveres de los hijos de Jacob, testigos del crimen mas inhumano que registra la historia. 

Colón siente, piensa, llora y se aflige como un hijo del Dios de Israel; es quizás el caso más asombroso de su doble personalidad (judío y obligado a hacerse converso de Roma) que como fuerzas antagónicas establecen una lucha terrible, haciendo más difícil aun el proceder de su doble papel ante la justicia y los suyos.

 

Cristóbal Colón contaba en su pensamiento con la era judía aunque escribía a sus reyes contando con la era “cristiana”; en el fondo su conciencia siempre fue judía. Otro episodio viene a dar mas fuerza a la hipótesis de que Cristóbal Colón era de descendencia judía y converso. El 3 de agosto de 1492 fue señalado por los Reyes Católicos como día de partida de Cristóbal Colón para la gran aventura, sin embargo el día 2 de agosto de 1492 Cristóbal Colón deja el suelo de Castilla y da la orden de embarcarse. ¿Por qué debían de estar las tripulaciones en las naves un día y una noche antes de zarpar? Los marineros estaban en sus casas saboreando sus últimos momentos con los seres más queridos que posiblemente jamás volverían a ver, sin embargo aunque Cristóbal Colón era marino y sabía de las tradiciones de los hombres del mar fue el primero que se embarcó. ¿Por qué? ¿Era este un acto de protesta? Se retiró a llorar en silencio, porque ese día fue la tristeza y dolor para el pueblo judío. Jueves 2 de agosto de 1492, día del gran éxodo israelita, Cristóbal Colón vio las lagrimas de los hebreos, el dolor de sus hermanos de sangre, la agonía de los niños de Raquel, la estrangulación de una raza milenaria y decidió dejar también el suelo de Castilla ensangrentado y bañado con el llanto de los judíos, en el mismo día del gran Éxodo, Cristóbal Colón dejo la tierra iberia de los Reyes Católicos el día 2 de agosto de 1492, lo mismo que sus hermanos de raza, embarcándose unos bajo la protección del Eterno y a la desventura y Cristóbal Colón para la gloria y la excelencia.

 

Este estudio se realizó con la ayuda de la Tesis “Los israelitas en América Precolombina” por George Ypsilanti de Moldavia, miembro de honor y socio correspondiente de varias sociedades científicas, de Geografía, Historia, Arqueología, Antropología y Letras en América y Europa.